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20 may. 2016

TESTIMONIOS: LA RELACIÓN MADRE-MAESTRA, EN LA ESCUELA WALDORF




Cuando llegó el momento de plantearme un lugar al que llevar a mi hijo, lo más preciado que tengo, tenía claro que quería para él algo especial, que le cuidaran como si lo hiciera yo, que le consolaran como si estuviese yo con él, que fuera “único”, como lo es para mí.

No es fácil dejar por primera vez a tu hijo en una escuela, pero si lo haces después de haber participado con él de un período de adaptación, las ventajas son inmensas. Gracias al camino por el que desde la pedagogía Waldorf se acompaña al niño/a, de una manera cariñosa, sinuosa, sin sufrimientos, la maestra pasó a ser el enlace del amor, respeto, educación, que siento que mi hijo necesita recibir. Asimismo, yo pude ser una prolongación de lo que iba integrando en la escuela, ya que la conexión y cercanía con la maestra son tales, que el niño o la niña integran paulatinamente en su ser cada vivencia y descubrimiento con una armonía contagiosa.


Así, una personita que en septiembre a duras penas hablaba con otr@s niñ@s, que mostraba un caos interno y que sufría por esos desarreglos, poco a poco ha pasado a convertirse en un ser que se expresa, se muestra internamente equilibrado y está pleno de alegría.


Considero fundamental la relación de la maestra con l@s niñ@s, y desde la pedagogía Waldorf cuidan tanto su ser, que hemos notado como si algo en su interior se hubiera “alineado”, para darle una base sólida sobre la que seguir creciendo. Las rutinas, el ambiente cálido, el carisma de la maestra, están tejiendo en él unos lazos firmes; creo que mi confianza sobre la maestra es primordial, ya que él siente que lo que recibe en la escuela es para su vida, no es un lugar al que llevarle por las mañanas, es algo más.

Ahora, con otro bebé en brazos, no tengo ninguna duda: también quiero eso para él, porque además de que tendrá una “segunda madre”, su hermano mayor estará con él, ya que no  les separan por edades; mis hijos podrán estar en una “familia” por las mañanas. En la escuela, l@s mayores cuidan de l@s pequeñ@s, l@s pequeñ@s aprenden de l@s mayores y las maestras trabajan mientras juegan los niños libremente en un ambiente preparado para ellos.


Y yo participo de todo ello siendo una prolongación de estas vivencias, y viceversa; ahora hay un sentido en llevar a mi hijo a una escuela, donde le conocen como es y le dan herramientas, sin saberlo, para ser más persona, más grande….más feliz.
(C.  mamá de M.)